La Liga de Fútbol Profesional (LFP) y la Federación Española (RFEF) han vuelto a hacer de las suyas y se han empeñado en mercantilizar el proceso de competición. La idea de crear franquicias puede ser un avance desde el punto de vista económico, pero acabaría por martirizar los principios del fútbol y dar una patada más a un deporte que ya está pasando por un auténtico calvario.Muchos pensarán que esto ya se lleva a cabo en la NBA y el éxito es total. Es cierto. Pero América es América y tiene una tradición. No entiende que el deporte sea un mero espectáculo y un cúmulo de sensaciones. Es como querer aplicar medidas económicas de un país en desarrollo en uno subdesarrollado.
¿Qué haría la NBA si se le prohibiese vender las plazas y fijarse únicamente en el sistema de competición? Pues cerrar el chiringito. Pues en España puede pasar lo mismo, pero al revés. No creo que en América una ciudad entera se lance a la calle para celebrar un triunfo. Aquí podemos presumir de eso, porque el fútbol, queramos o no, es una tradición y el modelo americano está muy lejos de nuestra idiosincrasia.
Todo lo que sea quitar peso al sistema de competición y dárselo a la economía, es un retraso. Por cierto, que si el fútbol español ya está plagados de Pitermans, imagínense lo que sería la lucha por un sitio en Segunda o en Primera.
Los dos organismos justifican esta medida en la maltrecha economía de muchos conjuntos. Pero habrá que buscar otra alternativa. Por ejemplo, dar cursos de formación a sus dirigentes. ¿Lo ven descabellado? Pues la Asociación de Tenistas Profesionales examina a los tenistas cuando alcanzan un ranking y sean capaces de gestionar sus propios recursos.
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Foto: Diario As













